Prevención de los Ataques de Pánico

Bien, ya hemos hablado sobre los ataques de pánico, y ya comenzamos a entenderlos. Ya es buen momento de hablar de cómo evitar o prevenir los ataques de pánico y ansiedad.

Virtualmente cualquier tipo de ataques y crisis de ansiedad y pánico tienen múltiples tratamientos tanto para la eliminación como el control de los síntomas y disparadores, ayudando a las personas a  vivir una vida plena.

Sin embargo, hay muchas actividades y conductas que cualquier persona, tú, yo y todos podemos llevar a cabo para evitar el sufrir de pánico y ansiedad.

Evitar la ansiedad y el pánico.

Ante todo, pensar en ti mismo en forma positiva, tanto como persona así como ser social, es fundamental. Debes pensar lo mejor de ti, y sería ideal que aprendas a aceptar, si este fuera el caso, que los síntomas son un hecho, y que puedes lidiar con ellos y aprender a manejarlos, y no a la inversa.

Consejos útiles.

Hazte un chequeo médico – pide a tu doctor que te practique un examen completo, para eliminar las dudas sobre posibles condiciones biológicas que puedan causarte ataques de pánico y ansiedad. Haz todas las preguntas que quieras y, de ser necesario, solicita terapia psicológica para aliviar tus dudas y sensaciones negativas.

Aprende a respirar – Respira desde tu diafragma, no desde tu pecho, a un ritmo lento y regular. Tu estómago debería hincharse en cada inspiración. De este modo, evitarás sobrecargar a su torrente sanguíneo con dióxido de carbono, y evitarás así mareos y hormigueos en tus extremidades.

Busca distracciones – En cuanto te sientas a merced de ansiedades y dudas, ocupa su mente en otras cosas. Busca una actividad que te de placer, que te distraiga: toma un paseo, sal a andar en bicicleta, arma un rompecabezas, habla con un amigo o con un desconocido; canta y baila en tu living o practica algún deporte: lo que te ayude a relajarse y librarte de pensamientos negativos funcionará. Puedes aprender nuevas actividades o hobbies que mantengan tus manos y tu mente ocupada, de modo de evitar caer en pensamientos de “y si…”, y eliminar los pensamientos viciosos sobre ti mismo.

Ejercítate – La práctica de ejercicios y actividades recreativas estabilizan tu sistema cardiovascular y tu balance químico y hormonal. Mantenerte saludable y ejercitarte te ayudará a liberar sustancias como la endorfina (¡la droga natural de la felicidad!), lo que te ayudará a sentirte más feliz y satisfecho contigo mismo.

Relájate – Toma clases o aprende técnicas de relajación y meditación simples, que puedas aplicar en cualquier momento en que sientas que estás comenzando a sufrir alguna ansiedad o pensamiento negativo.

Aliméntate sanamente – Trata de evitar la cafeína, la nicotina, el alcohol y otras sustancias nocivas para tu cuerpo (como la marihuana, los estupefacientes y otros).

Come sanamente – Asegúrate de mantener una dieta balanceada que tenga muchas frutas y vegetales.

Evita el consumo de fármacos – Medicamentos y fármacos tales como los beta-bloqueadores, los sedantes y los ansiolíticos pueden ayudarte, aunque debes de consumirlos sólo si tu médico lo haya ordenado. De lo contrario, podrían ocasionarte un daño mucho mayor.

Y, por último y muy importante – Date una recompensa por tus logros, no dejes pasar la oportunidad de enorgullecerte de tus avances, sean pequeños o inmensos.

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