Trastorno de Pánico

Los síntomas primarios de un trastorno o desorden de pánico son severos, como tener ataques de pánico recurrentes, y quien los sufre puede también experimentar un estado de estrés continuo y de constante preocupación sobre cuándo ocurrirá el siguiente ataque.

Estas instancias de temor son conocidas como “ataques anticipatorios”, y pueden hacer que quien los sufre haga cambios significativos en su conducta diaria, pudiendo tener un impacto extremadamente negativo en su vida. Por ejemplo, una mujer que haya tenido ataques de pánico al hablar en público puede sufrir una ansiedad constante respecto de tener que hablar en las reuniones de trabajo, y puede llegar al extremo de evitar dar sus presentaciones, sin importar que su carrera sufra drásticamente como resultado de ello.

La ansiedad anticipatoria puede ser mejor descripta como “un miedo al miedo”. En casos extremos, esto puede llevar al desarrollo de una agorafobia, lo que puede a su vez tener un efecto devastador en quien la sufre.

Comprendiendo los trastornos de pánico

Los sutiles misterios de la mente humana aún no han sido entendidos en su totalidad, particularmente cuando se trata de explicar cómo funciona el subconsciente. Sin embargo, e muchos casos de trastornos de pánico es por ello que la mente de quien los sufre se vuelve un tanto condicionada a reaccionar de forma tan extrema.

Por ejemplo, si un hombre comienza a experimentar ataques de pánico al conducir su carro, entonces su mente subconsciente puede adiestrarlo rápidamente a asociar (erróneamente) el ambiente específico de su carro – el aroma de la tapicería, la sensación de la palanca de cambios en su mano, el ruido del tráfico afuera de la ventana – con un peligro extremo y amenazador para su vida. Por lo tanto, la próxima vez que este hombre se ponga tras el volante se hará más probable que su respuesta de lucha o huída se active y que le suceda un completo ataque de pánico.

Cuando este proceso es combinado con la ansiedad anticipatoria, en lo que su mente consciente está esperando activamente que el ataque de pánico suceda, el hombre puede encontrarse atrapado en un ciclo difícil de romper.

Otros factores pueden exacerbar la relación de los trastornos de pánico y las circunstancias de nuestra vida diaria – tanto aquella que elegimos como las que nos son impuestas. El estrés de la existencia moderna, ya sean relacionadas a las finanzas, el trabajo, las relaciones, la salud, las carencias y ausencias o cualquier otra cosa, pueden tener un enorme impacto en cualquiera de nosotros, y todos deberíamos hacer lo posible para reducir las exigencias físicas y emocionales a las que nos exponemos. Esto es especialmente importante si sufres de un trastorno de pánico, ya que los altos niveles de estrés y ansiedad dificultan mucho el tener bajo control a los ataques de pánico o a tener el temor de sufrir uno.

Veremos algunas posibles formas de reducir el estrés y de aliviar los síntomas de un trastorno de pánico en un momento. Pero antes veremos brevemente otro tipo de trastorno de ansiedad – la fobia social.

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